Estados Unidos
En un aula de una escuela secundaria, Xavier Chávez le habla a un grupo de adolescentes impacientes acerca del Destino Manifiesto, la doctrina del siglo XIX según la cual el de Estados Unidos es un pueblo elegido que tenía derecho a expandir su territorio de una costa a la otra.
Pare entenderlo, estos estudiantes, hijos de inmigrantes, deben aprender primero inglés. Y mejor que lo hagan pronto, porque en noviembre se someterá al voto una propuesta que reduciría el tiempo que se dedica a las clases de inglés para extranjeros.
La propuesta, similar a otras aprobadas en California, Arizona y Massachusetts, es una de un puñado de iniciativas relacionadas con la inmigración a ser consideradas en elecciones estatales y municipales en todo el país.
"Es la batalla de los estados", comentó William Gheen, presidente de la agrupación Estadounidenses por una Inmigración Legal, de Carolina del Norte. "Este año han surgido más iniciativas de este tipo que nunca antes".
Hace un año, los sectores que quieren que el gobierno adopte mano más dura con los indocumentados esperaban que el tema tuviese mucha prominencia en la campaña presidencial.
Pero el asunto pasó a segundo plano, especialmente luego de que los dos candidatos apoyaron propuestas que contemplan la posibilidad de que los 12 millones de indocumentados que se cree hay en el país regularicen su situación y saquen incluso la ciudadanía estadounidense.
En noviembre se librarán batallas en este frente en Oregón, Misurí y California.
Hay 64.000 estudiantes que no hablan inglés inscriptos en escuelas públicas de Oregón, la mayoría de los cuales tienen el español como lengua madre. La propuesta considerada permitiría que un extranjero estudie inglés un máximo de dos años, menos si son muy jóvenes.
Chávez y muchos colegas admiten que el grueso de los estudiantes aprenden suficiente inglés como para poder manejarse en los primeros dos años.
Pero lo que preocupa es el inglés académico, imprescindible para salir adelante en clases más avanzadas.
Chávez sostiene que la iniciativa de Oregón "no confronta los problemas reales".
"No tomamos en cuenta las necesidades del estudiante. Simplemente disponemos restricciones. Hablemos mejor acerca de la calidad de la instrucción", indicó.
Los estudiantes del curso de Chávez tienen distintos puntos de vista sobre el tema, dependiendo de sus objetivos.
Carlos Pérez, de 17 años, se enroló en el curso de historia que Chávez dictó en el verano para ponerse al día, ya que se perdió la mayoría de las clases durante el año lectivo regular porque se quedaba dormido. Pérez dijo que considera que dos años de clases de inglés son suficientes.
Pero Beatriz Muñoz, de 16 años y quien se propone estudiar leyes o medicina, no está de acuerdo.
"Para mí, dos años no alcanzan", declaró. "¿Qué pasa si no entiendo algo? Quiero estar preparada para ir a la universidad".
Jim Cummins, profesor de la Universidad de Toronto, dijo que está comprobado que para tener un dominio total de inglés y alcanzar un nivel académico hacen falta entre cinco y siete años de estudios.
Cummins afirmó que los estudiantes que no hablan inglés están constantemente tratando de alcanzar el nivel de los angloparlantes, que a su vez siguen mejorando sus conocimientos del idioma. Agregó que los términos académicos, por otra parte, son algo que uno no puede aprender en la calle ya que se usan exclusivamente en las aulas o en textos de estudio.
Sin embargo, Bill Sizemore, quien auspicia la medida de Oregón, sostiene que la iniciativa puede ayudar a los inmigrantes, no marginarlos.
Dijo que las instituciones educativas mantienen a los estudiantes más tiempo del necesario en cursos de inglés para seguir recibiendo fondos del gobierno asignados a esos programas. Y que si se cambian las normas, los extranjeros podrán incorporarse más rápido al mercado laboral y estar en mejores condiciones de competir.
Los votantes de Arizona aprobaron una medida parecida en el 2000. Desde entonces no se redujo la tasa de deserción escolar y no hay evidencia de que a los estudiantes extranjeros les vaya mejor en los exámenes, según Beth Witt, de la organización que maneja los cursos de inglés para extranjeros en Arizona.
En Misurí, el electorado decidirá si el inglés debe ser el único idioma usado en el gobierno estatal. Otros 30 estados tienen medidas de ese tipo.
En California hay una propuesta relacionada con la lucha contra la delincuencia que incluye un par de medidas que afectan a los extranjeros: una de ellas eliminaría el derecho a libertad bajo fianza de los inmigrantes acusados de delitos violentos o de integrar pandillas y otra haría que los alguaciles estuviesen obligados a informar a las autoridades nacionales de inmigración cada vez que detienen a un indocumentado.
Pero también hay indicios de que la campaña contra los indocumentados está perdiendo fuerza: En Arkansas y Oklahoma fueron descartadas varias propuestas contra los indocumentados, mientras que hay algunos estados, como la Florida, en los que se considerarán iniciativas a favor de los inmigrantes.
Terra/AP