Violencia en México
La escalada de violencia en México a causa de los secuestros y los crímenes del narcotráfico, que superó los 3.000 ejecutados en el transcurso del año, más que en todo 2007, abrió grietas en el gabinete de seguridad del gobierno, un pilar en la gestión del presidente, Felipe Calderón.
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La renuncia "irrevocable" del secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Roberto Campa, una figura clave en la estrategia oficial contra el crimen organizado, se produjo en el pico de una ola de secuestros y asesinatos del narcotráfico y ante la indignación ciudadana por la ineficiente respuesta de las autoridades.
"Hay cierta competencia entre las capacidades y logros de cada quien, pero tienen muy claro todos los integrantes del gabinete de seguridad que la orden es actuar de manera coordinada y eficaz", admitió Calderón a una radio mexicana.
Consultado a su vez el ministro del Interior, Juan Camilo Mouriño, reconoció que hay "diferencias normales" en el gabinete de seguridad, que integra junto al secretario de Seguridad, Genaro García Luna, y al Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora.
La atemorizada sociedad mexicana reaccionó el fin de semana con una marcha de 200.000 personas en la capital y más de 84.000 en otros estados del país, que exigieron parar la ola de secuestros y depurar los cuerpos policiales, en ocasiones coludidos con el crimen organizado.
Más de 400 secuestros se han cometido en lo que va de 2008, casi la cifra de 2007, pero se estima que sólo se denuncia un plagio por cada tres perpetrados.
Terra/AFP
