El Mundo
El presidente ruso Dmitry Medvedev, cuyo nombre deriva de la palabra rusa que significa "oso", ha mostrado sus garras.
El martes apeló a su retórica más enérgica hasta ahora cuando calificó al presidente georgiano Mijail Saakashvili de "cadáver político" y sugirió que Estados Unidos de algún modo instigó la guerra en Georgia para impulsar la campaña presidencial del senador John McCain.
¿Significa esto que Medvedev está eclipsando al primer ministro Vladimir Putin como la principal figura política rusa? No es probable.
Ha sido Putin quien durante toda la crisis sentó un tono desafiante, una línea que otros en el equipo del Kremlin, desde Medvedev hasta el enviado ruso a la OTAN Dmitry Rogozin, han repetido, aclarado y amplificado.
Fue Putin, por ejemplo, quien acusó por primera vez a Estados Unidos de estimular el ataque militar georgiano a Osetia del Sur la semana pasada, declarando que fue orquestado por el partido en el poder _presumiblemente los republicanos_ para ayudar a su candidato político.
Putin fue también el primero que sugirió que la ayuda estadounidense a Georgia ocultaba embarques de armas. Tras esa declaración, el canciller ruso Sergey Lavrov pidió un embargo de armas a Georgia.
Con aspecto sombrío y un lenguaje inusualmente duro, Medvedev ha sonado en los últimos meses como Putin, su predecesor y mentor. El 11 de agosto calificó a Saakashvili de "lunático" y "bastardo".
Pero el primer ministro ruso ha sido el más duro y consecuente crítico de occidente en general y de Estados Unidos en particular durante y después de la guerra.
Putin, por ejemplo, acusó a Estados Unidos de avivar las llamas del sentimiento antirruso para mantener soldados en Europa. El primer ministro también comparó la incursión georgiana en Osetia del Sur con la ejecución organizada de unos 8.000 musulmanes por los serbios cerca de Srebrenica en 1995.
Y fue el mismo Putin quien inflamó su retórica el jueves cuando acusó a un corresponsal de la televisión estadounidense de extremar recursos _casi al extremo de orinarse encima_ para interrumpir a una muchacha oseta que criticaba a Georgia durante una entrevista en vivo.
Putin ya no ocupa la presidencia en el Kremlin, pero muchos sospechan que todavía lleva la voz cantante como primer ministro y titular de Rusia Unida, que domina los gobiernos nacional y regionales.
El habla diariamente con Medvedev y ha creado su propio minigabinete.
Los expertos, analistas financieros y periodistas aquí analizan cada movimiento y declaración de ambos, en busca de signos de un distanciamiento entre los dos, o evidencias de que Medvedev esté adquiriendo más poder a expensas de Putin.
Cualquier indicio de un cambio de poder en Rusia tendría repercusiones en el mundo debido a la creciente economía rusa, su papel como importante proveedor de energía a Europa y su nueva política exterior enérgica. Muchos creen que, librado a sus propios medios, Medvedev sería más receptivo a las reformas políticas y económicas occidentales.
Pero hasta ahora no ha habido un terremoto que signifique un cambio de poder en el Kremlin. Apenas unos remezones secundarios.
Terra/AP