PENA DE MUERTE-HONDUREÑO
Patricia Giovine Houston( Texas), 6 ago (EFE)- El hondureño Heliberto Chi, cuya ejecución está programada para mañana, espera junto a su familia, que viajó a Texas desde Honduras, una decisión de último momento que salve su vida.
Chi, originario de San Pedro Sula, fue condenado a muerte por el asesinato del gerente de una tienda de ropa de hombres en Arlington, Texas, y de herir a otro durante un robo en 2001.
El Gobierno de Honduras recurrió hoy ante la Corte de Apelaciones de Texas (EE.UU.) para evitar la ejecución del hondureño Heliberto Chi, que está prevista para mañana.
"Se está haciendo todo lo posible para evitar la ejecución de Chi en virtud de un acuerdo bilateral de amistad entre ambos países", dijo a Efe la cónsul de la nación centroamericana en Houston, Lastenia Pineda.
Ese acuerdo "habla de la dignidad con la que tienen que ser tratados los ciudadanos de Estados Unidos en Honduras y viceversa", explicó Pineda, quien espera que se revise el caso de Chi, condenado en octubre de 2002 a la pena capital por el asesinato de un hombre en Arlington (Texas) durante un atraco en 2001.
Honduras también alega que EE.UU. violó los derechos del condenado, ya que cuando fue capturado no se le notificó que tenía derecho a asistencia consular, como establece la ley internacional.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictó en 2004 una orden para que se revise el caso de 51 mexicanos que están en el corredor de la muerte y no recibieron asistencia consular cuando fueron detenidos.
Las autoridades hondureñas quieren emplear ese fallo de la CIJ para que se revise también el caso de Chi.
Se espera que la Corte de Texas tome hoy mismo su decisión, debido a que la ejecución del hondureño está programada para mañana.
El abogado de Chi, Wes Ball, aclaró que aunque en el caso de su defendido no hay orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para la revisión de su caso, éste debe de tener también el derecho de una revisión debido a que su derecho a la notificación internacional fue violentado.
Ball ha asegurado que Chi pidió en numerosas ocasiones que se le permitiera hablar con representantes de su país porque desconocía el sistema jurídico de Estados Unidos al momento de su detención.
Al reo, que fue arrestado en California, se le permitió hablar con representantes del Consulado de Honduras cuando ya había sido sentenciado a muerte.
La fecha de ejecución de Chi fue inicialmente en octubre de 2007, sin embargo fue suspendida cuando la pena capital estuvo bajo virtual moratoria en el país mientras el Supremo decidió considerar los recursos de dos condenados en el estado de Kentucky que alegaron que la inyección letal era un castigo inconstitucional.
En mayo pasado, el máximo tribunal del país rechazó dicho argumento y los estados reanudaron las ejecuciones.
El embajador de Honduras en EEUU, Roberto Flores Bermúdez, ya solicitó la semana pasada al gobernador de Texas, Rick Perry, suspender la ejecución alegando que en el caso del hondureño, al igual que el del mexicano José Medellín, ejecutado el martes, no se respetaron sus derechos.
Texas hizo caso omiso a la petición presidencial que pedía cumplir con el mandato de la CIJ y finalmente el Tribunal Supremo falló a su favor, ya que no existe una legislación nacional que obligue al estado cumplir el mandato de la Corte Internacional.
Además de Chi se encuentran en el pabellón de la muerte en Texas los hondureños Edgardo Cubas y Carlos Ayestas.EFE pg/esc
Terra/EFE