Manifestaciones en habitaciones de hotel de Pekín para evitar la vigilancia
6/8/2008 - 10:35(GMT)Varios movimientos defensores de los derechos humanos y organizaciones religiosas decidieron convocar actos mediáticos de forma discreta en las habitaciones de Pekín, dos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, al prohibirse las manifestaciones en la capital china.
El miércoles, unos militantes pro-Tíbet intentaron presentar a unos periodistas en una habitación de hotel un documental sobre los sentimientos de los tibetanos ante los Juegos de Pekín titulado "Dejar atrás el miedo".
Pero sólo seis periodistas pudieron llegar hasta la habitación antes de que la seguridad del hotel bloqueara ascensores y escaleras y de que el director del establecimiento, un europeo, obligara a poner fin a la proyección a los cinco minutos, según un periodista presente.
Por su parte, un pastor norteamericano, Eddie Romero, que reclamaba la liberación de los cristianos y los militantes a favor de los derechos humanos que permanecen detenidos en China, transformó dos habitaciones de dos hoteles en "salas de interrogatorio" con maniquí, sangre falsa y eslogan incluidos.
Antes de que se descubriera todo, los periodistas invitados entraron en la habitación con una llave escondida bajo el cartel de "No molestar" de la puerta.
Esta acción "debía ser discreta, de lo contrario habría sido detenida de inmediato. Las habitaciones de hotel eran el lugar indicado para hacerlo", comentó el pastor Tony Thomas, portavoz de la organizadora, la Iglesia Hacienda Christian Fellowship, por teléfono desde La Puente (California, EEUU).
El pastor Romero tuvo que anular actos parecidos planeados en otros dos hoteles porque las medidas de seguridad eran demasiado estrechas. Como sigue en China, piensa entregarse a la policía después de los Juegos para responder por la degradación de las habitaciones, según Tony Thomas.
Por su parte, el militante alemán pro-Tíbet fue obligado a abandonar su hotel. "Tengo una sensación extraña", declaró al preguntarle si temía ser detenido, antes de meterse en un taxi negándose a dar su nombre.
Terra/AFP




