> Arte y cultura

Biblioteca

Biblioteca Clinton rememora un mandato intenso y discutido

imprimir enviar newsletters

Desde la prosperidad económica sin precedentes hasta Monica Lewinsky y otros devaneos personales, la Biblioteca Bill Clinton promete abarcar todo el controvertido mandato del popular 42 presidente de EEUU.

17/nov/2004.-El Centro Presidencial Clinton quiere ser un compendio de la intensa, exitosa y a veces escandalosa presidencia de Clinton, un hombre que resumió en su mandato (1993-2001) todas las contradicciones de un período vertiginoso: los años 90.

Interior de la biblioteca  - EFE EFE
Interior de la biblioteca

La inauguración de mañana será por todo lo alto, con la presencia de Clinton, el actual presidente George W. Bush, y los ex mandatarios Jimmy Carter y George Bush padre.

El otro ex presidente vivo, Gerald Ford, no acudirá debido a su delicada salud.

En el capítulo musical estarán Bono y The Edge, del grupo irlandés de rock U2, y también los Niños Vallenatos de Colombia, acompañados por el ex presidente colombiano Andrés Pastrana.

Entre los famosos amigos de Clinton estarán los actores Tom Hanks, Meg Ryan y Barbra Streisand, junto con unos 40.000 invitados.

El edificio, muy futurista, ha costado 165 millones de dólares, procedentes de contribuciones privadas, y ha generado otros 800 millones de inversiones en Little Rock, la capital del estado que Clinton gobernó durante once años.

La forma del edificio, diseñado por el arquitecto neoyorquino James Polshek, es la de un enorme prisma rectangular, cubierto de cristal.

Tanto por su diseño como por su situación, sobre el río Arkansas, constituye un auténtico "puente sobre el siglo XXI", tal como el propio Clinton definió a su presidencia.

El centro, además, quiere constituirse también en un punto de atracción turística y de revitalización económica para la capital del pequeño y modesto estado de Arkansas, una pequeña ciudad de apenas 183.000 habitantes y economía renqueante.

"Quería que esta biblioteca estuviera en Arkansas y rechacé enormes sumas de dinero que ofrecieron otros dos estados para colocarla allí", dijo Clinton el martes durante un discurso ante la Cámara de Comercio local.

La biblioteca incluye unos 100 millones de páginas en documentación, así como fotografías y vídeos, el mayor volumen de información de ninguna otra biblioteca presidencial de este país.

Entre los 80.000 objetos exhibidos, el museo presenta una de las limusinas que usó el ex presidente, así como una reproducción íntegra del Despacho Oval de la Casa Blanca, con la decoración que tenía durante la era Clinton.

Las catorce salas del museo incluyen elementos como el período de prosperidad económica más largo que jamás ha vivido EEUU, o la paz general que disfrutó el país, sólo interrumpida por atentados terroristas como el de Oklahoma o los cometidos por Al Qaeda contra intereses estadounidenses en Africa y el Golfo Pérsico.

También hay referencias a cuestiones medioambientales, la lucha mundial contra el sida o la política multilateralista de Clinton.

Pero toda presidencia tiene sus claroscuros, que con Clinton fueron aún más intensos, y se tradujeron en los escándalos personales.

Primero estuvo el caso Whitewater, un oscuro proyecto inmobiliario en el que Bill y Hillary Clinton hicieron inversiones y que fracasó. Tras años de investigación, el asunto se quedó en nada.

Los Clinton siempre dijeron que ese caso fue una persecución política por parte de los conservadores.

El museo llama a los escándalos "La lucha por el poder", con una sección llamada "Una nueva cultura de la confrontación", que intenta demostrar que el juicio político contra Clinton por su relación con Monica Lewinsky se produjo dentro del intento de los conservadores de deslegitimizar al presidente.

La relación con la becaria de la Casa Blanca llevó a Clinton a un juicio político en el que se jugaba la destitución.

Al final, el Senado votó a favor de mantenerle en el cargo, pero ello no evitó que la investigación del fiscal especial Ken Starr desvelara multitud de detalles sexuales, algunos escabrosos.

El escándalo dio la vuelta al mundo y convirtieron al presidente del país más poderoso en uno de los más ridiculizados.

John Podesta, quien fue jefe de gabinete de la Casa Blanca en ese momento, afirma que el museo trata el caso "honradamente", sin que haya un intento de "borrarlo de la historia".

subir

Terra/EFE

imprimir  enviar newsletters