Ciudad americana más antigua llevará turismo a zona pobre de Perú
El lugar arqueológico de Caral, la ciudad más antigua de América, unos 200 kilómetros al norte de Lima, será un nuevo centro turístico en una de las zonas más pobres del Perú, tras la investigación de los arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
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Caral, con una antigüedad de unos 4.900 años, pretende ser un lugar turístico que se convertirá en fuente de desarrollo económico, para el valle de Supe, que depende casi exclusivamente de la agricultura, declaró a EFE la arqueóloga de la UNMSM Ruth Shady, directora de las excavaciones.
La ciudad más antiguaMuseo de Chicago/Reuters
Las ruinas se encuentran en buen estado de conservación porque la ciudad está situada sobre una terraza a 25 metros sobre el nivel del río y los habitantes de la zona no la han dañado.
Además, "el hecho de ser una ciudad anterior al periodo cerámico y que no tiene oro ni plata, la ha mantenido a salvo del saqueo que se ha producido en otros lugares, y ha conservado un halo sagrado", argumentó la arqueóloga.
El proyecto turístico, que aspira a contar con un museo, pretende que la afluencia de visitantes sea controlada, puesto que se trata de un asentamiento frágil, según señaló Shady.
Por ello, la arquitectura, de grano y canto rodado con arcilla, va a ser en breve consolidada por un estudio de ingenieros.
Shady detalló que "el plan turístico prevé que los artesanos de la fibra comercialicen sus productos, que los habitantes atiendan albergues y restaurantes y que algunos de ellos reciban capacitación para ser guías".
Aunque los orígenes de las excavaciones se remontan a 1996, las investigaciones más específicas para desentrañar lo que aún se ignora sobre esta civilización se iniciaron el pasado mes de abril.
Así, estudios antropológicos han corroborado que hubo un intercambio de pescado seco por algodón entre comunidades de pescadores y agrícolas, que posibilitó que una elite se enriquecieran y surgiera un gobierno centralizado.
En los últimos cinco meses se ha avanzado en las excavaciones de las enormes pirámides que dominan la ciudad, al tiempo que se ha dado prioridad a los trabajos en tres sectores residenciales, con el fin de establecer una relación entre la forma de vida y el estatus social.
Además, se han encontrado esqueletos con algunos tejidos blandos intactos que tienen un gran potencial científico, y la osamenta de un joven cuyo rostro podría ser reconstruido por ordenador.
Por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) colabora en un proyecto de arqueología experimental que trata de reconstruir las bolsas y canastas de fibra que fabricaban los habitantes y que son todavía hoy una tradición artesanal.
Asimismo, un especialista en pesca estudia las redes de Caral y de otros lugares coetáneos para descubrir cuál fue su dominio de la técnica pesquera, mientras un ingeniero agrícola analiza los antiguos canales de riego, y en los laboratorios se hacen experimentos genéticos con semillas de algodón, fríjoles y guayaba.
Terra/Efe



